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Coworking cannábico en Madrid: trabajar desde un club social

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Rincón de descanso con sofás y plantas en penumbra, en el club cannábico IBOGA de Ciudad Lineal

No es la imagen que se tiene de un club cannábico: alguien con el portátil abierto, auriculares puestos, terminando un informe antes de la hora de cenar. Pero es una escena bastante habitual en IBOGA, y cada vez con más gente.

Lo que algunos buscan como coworking cannábico en Madrid no existe exactamente como tal, pero sí hay clubes donde se puede trabajar bien. Contamos qué hay, qué no hay y para quién tiene sentido.

Por qué un club social funciona para trabajar

Mucha gente lo usa como lo que los sociólogos llaman un «tercer espacio»: ni casa ni oficina. Un sitio al que ir cuando en casa te distraes y en la oficina —si la tienes— te agobias.

Un club social bien llevado tiene, casi sin proponérselo, lo que pide cualquiera que necesite concentrarse: poca gente a la vez, ambiente tranquilo y nadie que te meta prisa. Eso no es casualidad. Es consecuencia del filtro de entrada del que hablamos en el aval: un club donde todos se conocen o han pasado una entrevista es un club donde el volumen se mantiene bajo.

La diferencia con trabajar en una cafetería es que aquí eres socio, no cliente de paso. Nadie te mira mal por pasar la tarde entera con el portátil.

Wifi y enchufes: lo que hay para trabajar

Sin adornos, esto es lo que te vas a encontrar:

Zona lounge del club cannábico IBOGA en Ciudad Lineal, con sofás y luz cálida
Para quien prefiere trabajar sin mesa, con el portátil en las rodillas y algo de beber al lado.

Cuándo está más tranquilo

Entre semana, y sobre todo por la tarde temprano, el local está tranquilo. Es el mejor momento para lo que exige concentración: escribir, programar, diseñar, estudiar, cerrar cuentas.

Cuanto más avanza la tarde, más gente va llegando y el ambiente se vuelve más social. Si necesitas silencio absoluto, adelanta la hora; si te da igual el ruido de fondo, cualquier momento sirve.

Diferencias con un coworking tradicional en Madrid

Conviene decirlo claro para no vender lo que no hay. IBOGA es un club social donde también se puede trabajar, no un espacio de trabajo con servicios de oficina.

Para quién tiene sentido

Suele encajar bien con quien trabaja por su cuenta o en remoto y busca un cambio de aires un par de tardes a la semana, con quien estudia y necesita salir de casa, o con quien simplemente prefiere trabajar rodeado de gente sin que nadie le hable.

Encaja peor si tu trabajo depende de llamadas largas a todo volumen, de una sala privada para reuniones de equipo o de una red de contactos profesionales. Para eso existen coworkings pensados específicamente para ello, y te van a servir mejor.

Detalle de la decoración de una de las mesas del local
Cada uno lo usa a su manera: unos vienen a trabajar, otros a charlar y otros solo al torneo del mes.

Una tarde trabajando en un club cannábico de Ciudad Lineal

Llegas, eliges sitio —la zona de sofás o una mesa—, pides algo en la barra y te pones con lo tuyo. Nadie te interrumpe salvo que tú quieras conversar.

Y si a media tarde necesitas desconectar diez minutos, ahí está la mesa de billar y la diana de dardos a unos pasos. Es la mezcla que buscamos: espacio para concentrarte y, cuando te apetece, gente con quien cortar el día sin salir del local.

Sala de billar de la asociación cannábica IBOGA, con el mural del club en la pared roja
El descanso de diez minutos entre tarea y tarea, sin salir del local.

Cómo sacarle partido

Algunas ideas que suelen funcionar:

¿Puede ir cualquiera a trabajar? Sólo socios

Hay una diferencia importante con un coworking normal. Un coworking es un negocio abierto: pagas por un puesto y entras. IBOGA es una asociación privada, y eso significa que hace falta ser socio para poder trabajar aquí. No basta con aparecer y pedir sitio.

Es el mismo motivo por el que existe el aval y la entrevista previa: el carácter privado es lo que sostiene este tipo de espacios, y abrirlos como si fueran un coworking cualquiera lo pondría en cuestión. Si te interesa trabajar aquí, el camino empieza por hacerte socio.

Batidos recién servidos en la barra del club
La pausa de media tarde también se hace en la barra.

Preguntas frecuentes sobre trabajar en un club cannábico

¿Hay que reservar mesa?

No. No hay reservas ni salas: te sientas donde haya sitio. Si vas a primera hora de la tarde entre semana, lo más probable es que encuentres el que prefieres.

¿Puedo ir a estudiar?

Sí, funciona igual que para trabajar: wifi, enchufes y un ambiente tranquilo la mayor parte del día. Muchos socios lo usan así.

¿Hasta qué hora puedo quedarme?

El club abre todos los días de 16:15 a 22:00. Dentro de ese horario, puedes quedarte el tiempo que quieras.

¿Puedo llevar a un compañero de trabajo que no es socio?

No. Solo entran socios, sea cual sea el motivo. Si esa persona quiere conocer el club, lo mejor es que empiece por asociarse; tú mismo puedes ser su aval.

¿Necesito ser consumidor para trabajar allí?

Para asociarte, sí: la normativa exige que quien entra sea ya consumidor habitual, porque un club no puede fomentar que alguien empiece. Una vez eres socio, cada uno usa el espacio como quiere: para trabajar, para jugar o para charlar.

Resumen: coworking cannábico en Madrid

IBOGA no es un coworking, y no pretende serlo. Pero muchos socios lo usan justo para eso: un sitio tranquilo, con wifi y enchufes, con gente alrededor y un billar para cortar el día cuando apetece. Si ya eres socio, pruébalo una tarde entre semana. Si todavía no, puedes ver los tres pasos del alta o echar un vistazo a cómo es el local por dentro. Y si vives por la zona, en club cannábico en Ciudad Lineal te contamos cómo llegar.

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